El Gobierno de la República del Paraguay, a través del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES), tuvo una participación destacada en la primera semana de negociaciones de la COP30, desarrollada en Belém, en pleno corazón de la Amazonia. Esta cumbre se realiza en un momento crítico para la humanidad: el cambio climático avanza más rápido que la capacidad global de respuesta y los compromisos actuales aún están lejos de asegurar que el planeta permanezca por debajo del umbral de 1,5°C.

En este escenario, Paraguay llegó a la COP30 con una posición firme, clara y respaldada por su nueva Tercera Contribución Nacionalmente Determinada (NDC 3.0), un documento estratégico que refleja el compromiso del país con un modelo de desarrollo sostenible, competitivo y resiliente. Durante las sesiones, las Partes avanzaron en la definición de indicadores del Objetivo Global de Adaptación (GGA), actualmente reducidos a 100 indicadores, cuyos aspectos relacionados a financiamiento, tecnología y capacidades siguen siendo los más complejos de acordar.

En este marco, Paraguay presentó oficialmente su NDC 3.0 y la Segunda Comunicación de Adaptación, ambos elaborados bajo una arquitectura institucional fortalecida y transversal. La NDC 3.0 coloca al país en una posición de liderazgo técnico y político, incorporando metas de mitigación, adaptación y transparencia; indicadores sectoriales; mecanismos de seguimiento; y una visión clara hacia un desarrollo sostenible basado en empleos verdes, producción resiliente, innovación y protección de los ecosistemas.

El financiamiento climático fue otro eje central de la semana. Las Partes buscan acordar una hoja de ruta que permita alcanzar los 1,3 billones de dólares del Nuevo Objetivo Colectivo de Financiamiento Climático (NOCC), indispensable para cerrar la brecha entre la ambición y la acción. Paraguay reiteró con firmeza que los países en desarrollo —especialmente los países sin litoral y altamente vulnerables— requieren mecanismos de acceso más simples y ágiles, así como la duplicación urgente de los fondos destinados a la adaptación. La delegación también acompañó las discusiones sobre el Fondo de Adaptación y la puesta en marcha del Fondo de Pérdidas y Daños.

A lo largo de esta primera semana, la delegación paraguaya desarrolló una agenda técnica intensa, priorizando adaptación, financiamiento, medios de implementación y transparencia. Con su NDC 3.0 como guía, Paraguay reafirmó que la acción climática no es solo una responsabilidad ambiental, sino una tarea nacional estratégica, que requiere recursos, tecnología, cooperación internacional y un compromiso político sostenido.

Paraguay avanza en la COP30 con una convicción clara:
la acción climática es el camino para garantizar desarrollo, bienestar y justicia climática para nuestra gente, hoy y para las próximas generaciones.