Cada 25 de noviembre reafirmamos el compromiso global de erradicar todas las formas de violencia contra mujeres y niñas. En 2025, la campaña internacional destaca un desafío creciente, con el slongan: “ÚNETE para poner fin a la violencia digital contra las mujeres y niñas”, que incluye agresiones como el acoso en línea, o ciberstalking, los deepfakes o manipulación digital de rostros o voces, la difusión de imágenes sin consentimiento o doxxing y otros ataques que se cometen a través de plataformas tecnológicas. Según datos de Naciones Unidas, cada diez minutos, una mujer o niña muere a manos de su pareja u otro miembro de la familia.
Aunque esta problemática ocurre en entornos digitales, tiene un impacto directo en el ámbito ambiental. Las mujeres desempeñan un papel clave en la gestión de los bosques, la conservación de la biodiversidad, la adaptación al cambio climático y los procesos comunitarios. Para que puedan participar plenamente en estas acciones, es indispensable garantizar su seguridad en todos los espacios, incluidos los digitales. La violencia, también la que no deja huellas físicas, limita su liderazgo, debilita las redes comunitarias y obstaculiza iniciativas de sostenibilidad.
En Paraguay, estos desafíos se profundizan en territorios rurales e indígenas, donde persisten brechas tecnológicas y menor acceso a herramientas de protección digital. Muchas acciones ambientales dependen hoy de canales digitales, grupos de coordinación, sistemas de monitoreo, reportes comunitarios, entre otros, donde la falta de seguridad afecta directamente la continuidad y eficacia de las políticas públicas ambientales.
Por ello, desde el MADES, y a través de las diferentes iniciativas que impulsamos, trabajamos para integrar un enfoque de igualdad en nuestras políticas, programas y acciones ambientales, promoviendo la participación plena de las mujeres y su acceso equitativo a los beneficios de la gestión sostenible. Impulsamos su liderazgo en espacios presenciales y digitales, buscando que su voz contribuya a la toma de decisiones sobre bosques, territorio, clima y conservación.
Asimismo, promovemos una comunicación sensible, inclusiva, intercultural e intergeneracional, convencidos de que cuidar el ambiente implica también cuidar a las personas que lo defienden. Cuando las mujeres pueden trabajar y participar sin miedo, sin violencia y sin discriminación, también en línea, se fortalecen nuestros bosques, nuestras comunidades y la construcción de un Paraguay +Verde, justo, seguro y sostenible.
